La empresa WWE que trata de entrar a México tiene una larga historia basada en resultados arreglados con anticipación y es el evento que hoy se pretende vender al consumidor mexicano.
La terrible competencia desatada en el mundo de la lucha libre, podría o debería terminar mucho antes de lo que se piensa. Ante los impresionantes intentos de la empresa norteamericana WWE, que tuvo su sede en Japón en los años en fue fundada por Vince McMahon Sr., la entonces WWF, se ha arreglado con tres diferentes cadenas de televisión en México para que sean transmitidas sus funciones con el consiguiente perjuicio para las empresas de nuestro país.
Sin embargo, esos desaforados intentos de conquistar el mercado mexicano al que despreció por considerarlo inferior, durante sus casi 4 décadas de existencia, tendrán que ser frenados por las autoridades de la lucha libre en México, toda vez que una de sus principales figuras, el denominado Rey Misterio (Rey Misterio Jr. en realidad), perdió la máscara hace casi una década y ha sido presentado enmascarado en nuestro país, lo que sin duda infringe las leyes, que sí existen, para impedir que los aficionados sean engañados con estas presentaciones fraudulentas.
UN POCO DE HISTORIA
Tanto Televisa, como Televisión Azteca y TVC Deportes, han anunciado con bombos y platillos la transmisión, incluso en vivo, de funciones de esta empresa de capital extranjero, y podría presumirse que ignoran sus antecedentes, sin observar que trata de echar por tierra 75 años de trabajo de las empresas mexicanas, sobretodo, el denominado Consejo Mundial de Lucha Libre, cuya base fundadora fue la Empresa Mexicana de Lucha Libre, que dio vida y apoyo a más de 15 mil luchadores mexicanos a lo largo de este tiempo.
Más tarde, Promociones Mora, base del denominado Grupo Independiente, revolucionó el mercado del pancracio en México, y fue de allí de donde surgieron las estrellas que comenzaron a brillar desde 1975, como el Perro Aguayo, Villano III, Dos Caras, Canek, Fishman, Superastro, los Misioneros de la Muerte y cientos más.
A principios de los 90 vino la consolidación de la más revolucionaria de todas las empresas que han existido en México, la Triple A, que contando con su entonces socio incondicional, Televisa, se convirtió en la empresa más importante del deporte espectáculo.
Contrario a los principios de competencia que hay en estos eventos, en la lucha libre promovida por la WWE, los resultados se arreglan con anticipación, se negocian títulos y se inventan divisiones y campeonatos con tal de darle credibilidad a un espectáculo que puede parecer muy atractivo a simple vista, pero que de seguir siendo promovido en nuestro país, terminará con una tradición que hoy parece no importarle a ninguna de las empresas que la transmiten.
FRAUDE
Oscar Gutiérrez Rubio es el nombre bajo el cual responde este luchador norteamericano (al que engañosamente se anuncia como mexicano), nacido en San Diego California el 11 de septiembre de 1974 y que perdió su máscara en una lucha celebrada en 1999 en la que haciendo pareja con Konan, este también perdió la cabellera.
Además, siendo un luchador de reducida estatura, fue enfrentado por el mercenario empresario Vince McMahon junior, al veterano de casi 70 años Ric Flair en una lucha por el campeonato mundial de peso completo, que tuvo el resultado arreglado para que este último lo retuviera.
McMahon no tiene ni de lejos la clase que su padre, del mismo nombre que fue un empresario visionario que le permitió a la lucha libre crecer a nivel internacional con la creación de la World Wrestling Federation y de la cual fueron campeones y figuras verdaderos inmortales de la lucha libre como Tiger Mask, Hulk Hogan o Ring Fujinami.
FUTURO Y TRAICION
Mientras algunos medios de comunicación tratar de crear un medio ambiente propicio para el aterrizaje de esta empresa en México, ha habido arreglos ridículos, en los que vende a unas televisoras los derechos y a otras se los regala o los intercambia por publicidad. Claro que algunos de los involucrados no saben que están pagando dólares por un producto que a su competencia no le cuesta un solo centavo, lo cual deja ver aún más la falta de ética de esta empresa y que nos hace pensar que no tienen idea de que podrían estar avalando un fraude permanente en el caso del denominado Rey Misterio.
Mientras tanto, las empresas establecidas como el Consejo Mundial de Lucha Libre o la Triple A, que dejaron de recibir dinero por los derechos de transmisión de sus funciones en 2002 a cambio de poder únicamente comercializar la publicidad estática y mantenerse al aire en televisión, comienzan a enfrentar una competencia dispareja de una empresa que sólo viene en busca de los hoy cotizados dólares de los aficionados mexicanos a quienes no les importa engañar como lo demuestra el caso de su superstrella desenmascarada que se presenta en nuestro país como si nada hubiera pasado.
Vale la pena señalar que la sociedad televisoras-lucha libre en México data de hace casi 20 años.
Está visto que esta nueva asociación lo único que provocará será la destrucción de una tradición en México, tal y como ocurrió con el boxeo y el besibol que hoy viven de las sobras de lo que deja el futbol.
Sin embargo, esos desaforados intentos de conquistar el mercado mexicano al que despreció por considerarlo inferior, durante sus casi 4 décadas de existencia, tendrán que ser frenados por las autoridades de la lucha libre en México, toda vez que una de sus principales figuras, el denominado Rey Misterio (Rey Misterio Jr. en realidad), perdió la máscara hace casi una década y ha sido presentado enmascarado en nuestro país, lo que sin duda infringe las leyes, que sí existen, para impedir que los aficionados sean engañados con estas presentaciones fraudulentas.
UN POCO DE HISTORIA
Tanto Televisa, como Televisión Azteca y TVC Deportes, han anunciado con bombos y platillos la transmisión, incluso en vivo, de funciones de esta empresa de capital extranjero, y podría presumirse que ignoran sus antecedentes, sin observar que trata de echar por tierra 75 años de trabajo de las empresas mexicanas, sobretodo, el denominado Consejo Mundial de Lucha Libre, cuya base fundadora fue la Empresa Mexicana de Lucha Libre, que dio vida y apoyo a más de 15 mil luchadores mexicanos a lo largo de este tiempo.
Más tarde, Promociones Mora, base del denominado Grupo Independiente, revolucionó el mercado del pancracio en México, y fue de allí de donde surgieron las estrellas que comenzaron a brillar desde 1975, como el Perro Aguayo, Villano III, Dos Caras, Canek, Fishman, Superastro, los Misioneros de la Muerte y cientos más.
A principios de los 90 vino la consolidación de la más revolucionaria de todas las empresas que han existido en México, la Triple A, que contando con su entonces socio incondicional, Televisa, se convirtió en la empresa más importante del deporte espectáculo.
Contrario a los principios de competencia que hay en estos eventos, en la lucha libre promovida por la WWE, los resultados se arreglan con anticipación, se negocian títulos y se inventan divisiones y campeonatos con tal de darle credibilidad a un espectáculo que puede parecer muy atractivo a simple vista, pero que de seguir siendo promovido en nuestro país, terminará con una tradición que hoy parece no importarle a ninguna de las empresas que la transmiten.
FRAUDE
Oscar Gutiérrez Rubio es el nombre bajo el cual responde este luchador norteamericano (al que engañosamente se anuncia como mexicano), nacido en San Diego California el 11 de septiembre de 1974 y que perdió su máscara en una lucha celebrada en 1999 en la que haciendo pareja con Konan, este también perdió la cabellera.
Además, siendo un luchador de reducida estatura, fue enfrentado por el mercenario empresario Vince McMahon junior, al veterano de casi 70 años Ric Flair en una lucha por el campeonato mundial de peso completo, que tuvo el resultado arreglado para que este último lo retuviera.
McMahon no tiene ni de lejos la clase que su padre, del mismo nombre que fue un empresario visionario que le permitió a la lucha libre crecer a nivel internacional con la creación de la World Wrestling Federation y de la cual fueron campeones y figuras verdaderos inmortales de la lucha libre como Tiger Mask, Hulk Hogan o Ring Fujinami.
FUTURO Y TRAICION
Mientras algunos medios de comunicación tratar de crear un medio ambiente propicio para el aterrizaje de esta empresa en México, ha habido arreglos ridículos, en los que vende a unas televisoras los derechos y a otras se los regala o los intercambia por publicidad. Claro que algunos de los involucrados no saben que están pagando dólares por un producto que a su competencia no le cuesta un solo centavo, lo cual deja ver aún más la falta de ética de esta empresa y que nos hace pensar que no tienen idea de que podrían estar avalando un fraude permanente en el caso del denominado Rey Misterio.
Mientras tanto, las empresas establecidas como el Consejo Mundial de Lucha Libre o la Triple A, que dejaron de recibir dinero por los derechos de transmisión de sus funciones en 2002 a cambio de poder únicamente comercializar la publicidad estática y mantenerse al aire en televisión, comienzan a enfrentar una competencia dispareja de una empresa que sólo viene en busca de los hoy cotizados dólares de los aficionados mexicanos a quienes no les importa engañar como lo demuestra el caso de su superstrella desenmascarada que se presenta en nuestro país como si nada hubiera pasado.
Vale la pena señalar que la sociedad televisoras-lucha libre en México data de hace casi 20 años.
Está visto que esta nueva asociación lo único que provocará será la destrucción de una tradición en México, tal y como ocurrió con el boxeo y el besibol que hoy viven de las sobras de lo que deja el futbol.





















0 Comments:
Post a Comment